El océano cómo fuente de energía

 

 

Actualmente, la generación de energía a partir de sistemas que producen emisiones de carbono aunado al consumo desmedido de energía que los combustibles fósiles fomentaron, forman parte de la grave e injustificada contaminación de que han sido objeto la atmosfera, el agua, los suelos y el medio ambiente en general.

Al día de hoy, la población mundial supera los 7 mil millones de habitantes, y la proyección al 2050 es de más de 9 mil millones; el consumo actual de energía por año es alrededor de 500 Jouls. Para el 2050 éste consumo se triplicará, por tanto, la economía y la población mundial requerirán cada vez de mayores cantidades de energía para su crecimiento con el fin de mantener/mejorar los niveles de vida actuales.

No obstante, los niveles de industrialización basados en fuentes de energía fósiles se verán impactados por la reducción en las reservas de estas fuentes y por las restricciones en la producción de CO2 y otros gases de efecto invernadero. El desarrollo y consolidación de iniciativas para la investigación y uso de fuentes de energía renovable, así como el incremento mundial en la capacidad instalada a partir de ellas, muestra la viabilidad de crear alternativas para la disminución de dependencia en fuentes fósiles.

En dichos esfuerzos, se han creado fondos, centros y proyectos en distintos países para el desarrollo científico-tecnológico enfocado al aprovechamiento de fuentes alternativas de energía (solar, térmica, eólica, oceánica). A pesar de ello, las energías renovables solo integraban el 19 % del consumo de energía total para el año de 2012, de los que 47.3 % era producido por métodos tradicionales con uso de biomasa y 52.7 % por métodos modernos con distintas fuentes de energía.

A pesar del amplio potencial existente y de la gran oportunidad que representa el empleo de energías renovables, su participación en el mercado se encuentra limitada por diversos factores entre los que se cuentan:
1. La gran dependencia de ciertas economías de estado en los combustibles fósiles.
2. La facilidad y bajos costos que supone mantener la explotación de fuentes fósiles.
3. La limitada capacidad y los altos costos de la investigación y desarrollo de tecnologías altamente competitivas que hace que los costos de producción deban ser subsidiados por el gobierno.
4. La falta de información y conocimiento de los recursos con los que se cuenta para la explotación de fuentes de energía renovables.


Específicamente en México, en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 convergen ideas y visiones, así como propuestas y líneas de acción para llevar al país a su máximo potencial de desarrollo y de crecimiento. Aún más, en 2008 se crea la “Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética -LAERFTE” con el objeto de “…regular el aprovechamiento de fuentes de energía renovables y las tecnologías limpias para generar electricidad”. Con esto, se debe lograr el desarrollo de tecnologías para el aprovechamiento de fuentes renovables de energía que deben contribuir a enfrentar los retos en materia de diversificación y seguridad energética para el desarrollo del máximo potencial del país.

Para México es necesario lograr avances significativos para lograr que las fuentes de energía renovable sean competitivas frente a las fuentes fósiles. Por lo tanto, su aplicación representa, para el país, un escenario de acceso a servicios de energía modernos con beneficios amplios, promoviendo la reducción de emisiones de carbón y el aceleramiento del desarrollo económico, tecnológico y científico.

Se cuenta principalmente cinco formas de energía del océano que pueden ser aprovechadas para la producción de electricidad:
a) corrientes marinas
b) mareas
c) oleaje
d) gradientes térmicos
e) gradientes salinos


Estas fuentes de energía no se encuentran distribuidas uniformemente en el mundo, por lo que cada país y región se encuentra en la necesidad de evaluar la disponibilidad de energía de cada tipo para enfocar sus esfuerzos en aquellas que ofrezcan una mejor relación costo-beneficio.

En el mundo, el aprovechamiento de la energía del océano se centra, actualmente, en la energía producida por las olas, mareas y corrientes; las investigaciones realacionadas con los gradientes térmicos y salinos, se han incrementado, confiando en que en un plazo medio puedan generalizarse este tipo de dispositivo.

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